domingo, 30 de noviembre de 2008

EL VINO Y LA NAVIDAD



La Navidad, es una celebración Cristiana, que a ido alcanzando a millones de personas, no necesariamente feligreses de la iglesia católica o sus derivaciones, en muchas partes del mundo, y ha generado en nuestro País una Cultura completa alrededor de ella, en donde el vino ha materializado un protagonismo cada vez mas acentuado, a pesar de que en Venezuela el amor por el vino todavía está en pleno desarrollo. Este protagonismo sin duda alguna se lo llevan los vinos Espumosos, los cuales han estado entre nosotros desde hace muchísimos años, no así los llamados vinos de mesa o los de postre. A los cuales dedico una parte del presente trabajo.

La palabra Navidad proviene del latín natívitas, ‘nacimiento’. La Navidad es una de las fiestas cristianas más importantes, pues conmemora el nacimiento de Jesucristo. Sin embargo, con el pasar de los años, la navidad se ha convertido en un estado de ánimo compuesto por un conjunto de fiestas, tradiciones, música, comidas, bebidas, etc.

En lo que respecta a las fiestas, además de la Navidad, se celebra también la llegada del Nuevo Año. Por otra parte, en lo que a música se refiera tenemos dos expresiones musicales que sólo se escuchan en navidad, los Aguinaldos y las Gaitas Maracuchas, son un ejemplo de estas. En lo que a comidas se refiere, aparecen en nuestras mesas, entre otros, la tradicional Hallaca, el Pan de Jamón, la Ensalada de Gallina, El Jamón Planchado y el Pernil, y por los dulces, el sabroso Dulce de Lechoza o Toronja, la Torta Negra y los Turrones. Por último, hablaremos de las bebidas que acompañan este delicioso festín, el Vino como su máximo exponente, con los Vinos Espumosos, liderizados por el aristocrático Champagne, pasando por el antiquísimo Ponche Crema, quizás, adaptación criolla de los Ponches españoles que se liban en estás mismas fechas y que son elaborados a base de frutas y aguardiente, y culminando con la gran variedad de destilados, que se consumen de acuerdo al gusto de cada quien.

En Venezuela a diferencia de la madre patria no existe una gran pasión por el vino de mesa, sin embargo, en el último año hemos visto un entusiasmo creciente por el conocimiento y consumo de vino. Esto hace que de manera obligada abordemos el tema de cuales serían los vinos adecuados para acompañar la Mesa Navideña.

Comencemos por aclarar que el vino ideal no existe, cuando me preguntan, lo cual oigo a menudo, ¿Cual es el mejor vino?, inmediatamente contesto con otra pregunta, ¿Para que ocasión?, sin duda el vino a degustar tiene que estar de manera inequívoca, acorde con la ocasión en que lo serviremos y a la comida que acompañará.

Por otra parte, tenemos que tener en cuenta que la comida Navideña es muy variada, tanto en ingredientes como en sabores, y la Hallaca, reina de las fiestas, en si, encierra una amalgama de culturas, pues incluye condimentos de varios continentes, diversos tipos de carne, y por supuesto vino. Si a esto le agregamos que en cada región Doña Hallaca tiene un toque especial, aumentamos el nivel de complejidad de nuestra tarea, sugerir un vino para acompañar nuestra cena de navidad. Tenemos que tomar en cuenta que La Hallaca combina de manera impecablemente balanceada, los sabores básicos del gusto, salado, dulce, ácido y amargo, y encima de eso en algunos casos picante. Por último estemos concientes, que la untuosidad de la Hallaca, producto de la grasa que contiene, es un factor muy importante al elegir un vino como acompañante.

Tomando como ejemplo la Hallaca Caraqueña, que es la más común en el centro del país, y sin dejar por fuera el resto de los platos, la primera conclusión a la que llego, es que para no quitar el merecido protagonismo a la Hallaca, necesitamos un vino con poca estructura, que nos acompañe el plato sin pasar encima de ella. Por lo cual podría tratarse de un vino Blanco de carácter medio o un vino Tinto joven, preferiblemente ligero, yo personalmente, me inclino más por esta última opción. Lo segundo a mencionar es la región de producción del vino, la cual para mi, no reviste mayor importancia en este caso, pues nos encontramos con lo que denomino una de los primeros platos Fusión del mundo, amalgama de la antigua Europa con la joven América, por lo que, perfectamente podemos elegir un vino de cualquiera de estos dos continentes. Los europeos un poco menos solidarios con nuestro bolsillo.

Para los amantes del blanco, sugiero o un Riojano, como Marqués de Cáceres, o un Chileno, como Marqués de Casa Concha Chardonnay, o Santa Rita Casablanca. Entre los tintos sugiero algo muy joven, afrutado, preferiblemente sin barrica, pudiendo ser un Riojano como Coto Crianza, un francés como un Beaujolais Noveau, y para no dejar fuera lo nuestro un Altagracia Tinto de Pomar.

He dejado de último los postres, pues son el último plato de la cena y merecen tratamiento aparte. Los dulces navideños, criollos o importados, son de una dulzura extrema, por lo que para acompañarlos sugerimos dos vertientes, de acuerdo al gusto del consumidor, o un licoroso dulce, del tipo Porto, o un Espumoso, en este caso Demisec, los de Pomar son excelentes.
Pero no se ciñan ciegamente a estas recomendaciones, lo mas hermoso del vino es el placer que nos produce al degustarlo, por lo tanto, aventúrese, experimente, y evalúe lo que mas le gusta a usted, y disfrútelo, con conciencia, en unión de sus seres queridos. Feliz Navidad, Próspero Año Nuevo y Salud!

(Publicado en Semanario ABC)